Atomos de amor


Hay emociones en la vida que son fáciles de sentir, pero al mismo tiempo son tan difíciles de explicar. Y el amor es uno de ellos; tan complejo, tan simple pero tan latente. 

Y ni hablar de tocarlo porque no podemos, es como los átomos; es una energía invisible con una fuerza abrumadora, es algo que está en la atmósfera, en el aire que respiramos, en las palabras que pronunciamos, pero sobre todo está en las demostraciones.

Si, el amor habita en las demostraciones. Impasible y en silencio, habita en lo más profundo de nuestro ser, yace tranquilo y meditativo; se manifiesta en cada respiración, en la forma en como nos movemos y a quien tocamos para acariciar.

He conocido tantas formas de amar, que me quedaría con todas y en especial con las que he parido; y es precisamente ese conocimiento lo que lleva cada vez más a la conclusión de que el amor es único. Lo más sorprendente ha sido descubrir con el transcurso del tiempo, que el amor crece, aumenta y que no tiene límites. Si el amor es infinito.

Probablemente muera con la certeza de no saber lo que es el amor, pero me conformaré con lo que hasta ahora he experimentado, porque no me cabe la menor duda de que ha sido bonito y me ha hecho sentirme viva.

El amor es tan poderoso que me niego a pensar que no hay ser humano en la tierra que por muy malo que sea, nunca en su vida haya experimentado este sentimiento tan sutil y simple; porque hay dolores llenos de amor…

Tu eres amor,

yo soy amor,

nacemos amor, 

damos amor, 

recibimos amor, 

mi amor…

y nos morimos de amor.

Escrito por Erika Zárate, Coach Emocional, madre de 3 hijas, especialista en limpiar mocos y preparar espaguetis a la boloñesa en 20 minutos y me quedan de muerte.

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