8 cosas que te enseña la distancia
Ayer fue el 90 cumpleaños de mi tío abuelo Pedro y como es tradición en la familia no podía faltar una buena celebración entre globos, música, tarta, baile, abrazos y besos.
A ti mi viejo hermoso…
Gracias por tanto, por tu templanza, por tu ternura,
por tu amor expresado en tus mas nobles actos.
Gracias porque tu generación de hermanos que nos deja un legado muy grande lleno de solidaridad, de colaboración, de hermandad y de respeto.
Gracias por estar siempre ahí para nosotros, siempre dispuesto y siempre expectante, te quiero mi viejo y cuando te vea te voy abrazar como siempre lo he hecho desde niña con el mas puro amor, ese que tu mismo me has inculcado.
Gracias por celebrar tus 90 años en vida, porque la vida se celebra en vida,
porque nos has recordado que la vida es para celebrarla ¡Si señor!
Bueno y como ya es costumbre mi lejanía se conforma con las fotos y videos que me mandan mis primos, pero eso no quiere decir que no duela, duele y mucho, estar lejos de los tuyos, de tu sangre; eso te afirma, te fortalece pero en muchas ocasiones también te desmorona.
Esta es otra de las muchas ocasiones especiales que me he perdido durante mi ausencia; me he perdido de cumpleaños, aniversarios, nacimientos, bautizos, comuniones, pero también me he perdido de dolorosas despedidas, de seres que nos han dejado.. en fin he perdido de todo lo que signifique compartir un momento con la familia. Pero para mi se han convertido en las pilas que necesito para recargarme, ver y tocar a los míos es una cuestión de vida, es mi necesidad y mi refugio mas preciado.
Y es que con el pasar de los años, te das cuenta de que la la distancia te enseña tantas cosas, como por ejemplo que:
Que la vida son los momentos que pasas con tu familia.
Que el abrazo de los tuyos, de tu sangre te conforta, te reaviva.
Que el contacto de los que amas se transforma en energía pura para continuar.
Que sus voces cercanas son como el canto de los pájaros al amanecer.
Que volver a compartir con los amigos de la infancia, es regresar a tu niñez.
Que puedes ser tu, porque todos ellos ya te conocen y te aceptan tal y como eres.
Que tus primos son esos hermanos que no tuviste, pero que están ahí, siempre atentos.
Y que la distancia fortalece sin lugar a dudas las relaciones más poderosas.
A toda mi familia, tanto materna como paterna, Gracias por existir. Los amo.
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