He decidido regresar, si.
Y la sensación que tengo esta vez es, que es para quedarme.
Pero como muchas veces soy una vela al viento (aunque no lo parezca) prefiero no decirlo gritando ni muchos menos tirar cohetes tan alto, que luego el ego lo escucha y es lo que tiene, que me amedrenta y me ahuyenta y termino huyendo de mi misma y ya no quiero huir más, por eso lo digo “pasito”.
Pero, por otro lado también reconozco que soy una mujer determinante y lo que me propongo, tarde que temprano lo consigo, siempre.
¿Y que porqué he decidido regresar?
La respuesta es fácil: Por mi, porqué me estoy asfixiando.
Porque lo necesito como el aire para respirar ó como el pez necesita del agua para vivir, porque las palabras para mi son desahogo, profundidad, materialización, refugio y a la vez crueldad. Además es que las palabras brotan sin más y no puedo mas, tengo que vomitar.
Algo me dice que esto es una antesala, para que nazcan libros delgados, gordos y pesados pero para el alma, porque estarán llenos de mi, de verdad, de profundidad y de sensatez.
Creo que es de las cosas más sensatas que he hecho y que haré; reconocerme, aceptarme, admitirme y escribirme, pero sobre todo lo que he aprendido es a dejar de lado el ego y volverme generosa con lo que tengo para compartir, sin excusas, sin engaños, simplemente dando lo que soy, todo con la finalidad de respirar, de no atragantarme, de sentirme liviana y de entregarlo todo.
Heme aquí de nuevo. Aquí estoy. Desnuda y llena de vida.
Nunca estuve tan segura de algo, como ahora; y lo sé porque se me mueven mariposas de felicidad en mi barriga y eso es un buen presagio.
No debí haberme ido nunca, lo sé. Pero la inseguridad es lo que tiene, que te pone al lado del abismo sin avisar, llevándote a tomar decisiones erróneas y que menos mal, la vida te da el tiempo para rectificar y eso es lo que estoy haciendo; rectificando, poniendo las cosas en su lugar otra vez, sin prisa pero sin pausa y con todo el amor del mundo, pero hacia mi misma, como tenia que ser desde el principio, como debió haber sido siempre y como será.
Me debo a mi misma, me prometo a mi misma.
Estos serán de ahora en adelante mis mantras sin escatimar, sin piedad y de paso si soy un oasis para ti en medio de este desierto de insensatez y de superficialidad me daré por muy bien servida, ya que a estas alturas de mi vida, son muchas las cosas que poco me importan, porque lo simple se ha convertido en un lujo.
Entre ellas, la vergüenza fue algo que tiré al mar, para que nunca salga, para que se disuelva, para que nunca me intimide, me minimice, ni me haga sentir mal.
Si me conoces, si me has leído alguna vez, estoy segura de que tu también estas tan feliz como yo de mi regreso y eso me alegra y ¡mucho!. Créeme.
¿Retomamos?
Pd: Por cierto la de la foto soy yo, tal vez con 3 o 6 meses de nacida, eso me contó mi madre.
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