¿Y entonces, esto es la vida?
Al parecer si. Es mas simple de lo que pensamos.
Es más descomplicada de lo que creemos, esta llena de sonidos repetidos, de voces conocidas, de olores familiares, de costumbres, de rutinas, de cotidianidad y de “problemas”.
Todo parece indicar que hemos creado una realidad tan absurda que nos hace pensar que nos hace falta algo, que no llegamos, que no es suficiente, que todo es insípido y que falta “el riesgo” y la verdad es que si miras alrededor estas empachado de tanta vida, de tanta belleza, de tanto amor que se hace imperceptible.
Pareciera “que todo estará ahí para siempre” pero no es así, sentir eso debería ser hasta pecado. Pero ¡que va! nos hemos vuelto pecadores. Damos todo por hecho, estamos distraídos, estamos absortos, estamos atontados, es más, ni siquiera estamos.
Y eso sí que es pecado, no ser, no sentir, no vibrar, sentirse muerto. ¡Que pecao!
Ya lo dijo Jung en su momento, que la vida humana se divide en dos mitades psicológicas:
La primera está enfocada en construir tu identidad, es la etapa del “yo social” quién eres para los demás; y la segunda etapa, ahí comienza lo que llamó el proceso de individuación, mirar hacia dentro, reconectar con uno mismo, dejar de vivir solo para cumplir expectativas externas.
¡Porque ya estuvo bien! Ahora te toca el turno a ti.

La tarde de la vida no puede vivirse según el programa de la mañana. – Carl Jung –
Y es que aquí el hombre pa’que, pero tiene razón.
Es un borrón y cuenta nueva que a veces cuesta, reseteas todo, tus creencias, tus opiniones, tus emociones y hasta tus amigos, todo por no perderte a ti mismo en el camino te dejas tanto, que se siente vacío, pero estas repleto de ti.
Y eso al final es lo que importa, lo que pesa y lo que aliviana.
Estar lleno de ti, ser leal a tus valores, a tus principios, eso es lo que realmente te hincha el pecho porque aprendes que no cabe mas amor por ti mismo y te das cuenta de que en ese lugar estas a gusto, calentito y recogido; porque afuera hay mucho ruido, mucho caos, mucha superficialidad, falsedad y eso duele, desestabiliza, aturde y te desintoniza.
Y no hay nada mejor que estar sintonizado contigo mismo, con tu respiración, que te pongas la mano en tu corazón y escuchar su palpito que estremece, que enternece y al final, si, de eso se trata la vida. Sin más.
Escrito por Erika Zárate Asesora Emocional y madre de 3 hijas.
Para mí la vida está hecha de buenas conversaciones, de palabras bonitas, de besos y abrazos espichaos.
Te acompaño para que aprendas a hacerte cargo de tus emociones por medio de Asesorías Emocionales
Me encanta ESCUCHAR, si quieres que hablemos ponte en contacto conmigo.
Soy toda oídos, escríbeme a hablemos@erikazarate.com
¡Y no olvides INSCRIBIRTE A MI BLOG!
Leave feedback about this