Todo pasa…
La vida son etapas, nada es eterno ni siquiera nosotros.
Y cuando miras hacia atrás y te das cuenta de que el tiempo arrasa con todo, es cuando reflexionas y analizas que vas hacer con lo que te queda; queda poco y también se pasará rápido, entonces no hay tiempo que perder.
Pero irónicamente no quieres correr, ni ir con prisas, tampoco ir con la lengua afuera detrás de todo aquello que quieres alcanzar “aun” porque ya no tiene sentido; la fuerza, la pasión y la energía desbordante es algo que se convirtió en pausa, en serenidad, en cautela, en análisis y observación.
Si pudiera describir la vida en fases, te diría que primero es la curiosidad, luego la sorpresa, después la experiencia que se convierte en sabiduría y por último la serenidad y cada fase tiene su encanto.
Pero hay cosas que con el paso del tiempo no cambian, los recuerdos, las voces, los olores se quedan allí clavados, en un lugar que no tiene mudanza, que es estático y que cada vez que necesitas volver a ti, vuelves a ellos, te reconforta y te llena.
En el horizonte se asoman con timidez la certeza, la confianza y la plenitud tímidas ellas, pero con paso firme y seguro, las ves, las vislumbras y te arrullas en ellas, pero por otro lado van desapareciendo otras, como la inseguridad y la desconfianza, las vas despidiendo con besitos de amor, porque el amor siempre erguido es lo que te ha mantenido vivo, constante para continuar, para aguantar, para seguir.
Y ni hablemos de la nostalgia que llega como un tsunami, que se te mete entre los huesos para sacudirte, para revolcarte y tu ahí impasible sin poder inmutar palabra porque no queda más alternativa que aceptar, admitir y dejarse llevar, como el rio se deja llevar por su cauce, como dijo Shakira alguna vez:
“Siento nostalgia hasta de lo que no viví”
Y entonces te ves paseando entre los ires y venires de la nostalgia, la añoranza, la serenidad y la observación, te ves tú en medio, dejándote llevar, viendo como comienza otra etapa más, una que duele, que transforma, que hace metamorfosis; porque deshacerse de ese viejo caparazón pesa, arranca y desgarra para convertirte en mariposa.
Pero vale la pena, lo vale todo, ves como todo se acerca pero también se aleja a la vez y es un espectáculo digno de apreciar que pocos experimentan y que los que tienen el privilegio de vivirlo ojalá tengan la conciencia para exprimirlo.
¡Porque la vida es para exprimirla, para bebérsela y embriagarte con ella!..
Escrito por Erika Zárate Asesora Emocional y madre de 3 hijas.
Para mí la vida está hecha de buenas conversaciones, de palabras bonitas, de besos y abrazos espichaos.
Te acompaño para que aprendas a hacerte cargo de tus emociones por medio de Asesorías Emocionales
Me encanta ESCUCHAR, si quieres que hablemos ponte en contacto conmigo.
Soy toda oídos, escríbeme a hablemos@erikazarate.com
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